Ni que a veces fuera
tan fácil decir adiós. Cuando ves que se acaba, que no hay marcha atrás, que
por más que trates de parar el tiempo no lo vas a conseguir. Y así es como se
pasa de un momento presente a uno pasado, y con ello vuelven otra vez los
malditos – o benditos – recuerdos.
Echar la vista atrás nos hace bien. Siempre. Digan lo que digan
nos hace bien ver lo que ha pasado, cómo hemos cambiado quizás para bien pero a
lo mejor ha podido ser para mal. No importa. Todo cambio tiene sus cosas buenas
y sus cosas malas y de todo se aprende, y oye! Sobre todo de lo malo.
Yo aprendí hace mucho que lo mejor es afrontar la vida con una
sonrisa y dar la bienvenida a lo que venga, porque creo que si existe algo
bonito son las sorpresas que nos da la vida. Que nunca hay que perder las ganas,
ni la fuerza, ni la confianza. Pero sobre todo nunca pierdas la sonrisa que seguro
que a tantas personas ayuda.
Y siempre perdonar, que no significa perdonar, ni significa que tengas
que estar como antes del daño pero si significa estar en paz contigo mismo porque
a nadie le gusta tener asuntos pendientes con otras personas que, seguramente, han
sido importantes para ti. Creo firmemente que el rencor solo nos lleva a la destrucción.
Y si, creo que estoy volviendo
a divagar sobre demasiadas cosas a la vez. Y sí, creo ya ha sido suficiente por
hoy.