lunes, 20 de mayo de 2013


Me detengo frente a un bosque. Respiro hondo. Abro los ojos y me encuentro allí delante de todas esas flores, delante de toda esa naturaleza… “libertad”, pienso. Y sigo pensando “¿quién no querría gozar de esta libertad?”.

En verdad ninguno de nosotros querría gozar de esa libertad más de un periodo corto –cortísimo- de tiempo. Porque nosotros no sabemos estar sin hacer nada, sin cumplir con nuestras obligaciones. A veces añoramos el no tener que hacer nada, pero todos sabemos que cuando estamos más de dos días sin hacer nada en el sofá mataríamos por hacer algo de provecho.
Y yo creo que por eso los fines de semana duran dos días y medio y los cuatro días y medio restantes son días para crear una rutina, porque sino nada podría funcionar; acabaríamos cansados de descansar.
Hay que tener una serie de metas en la vida. Unas metas y unos objetivos que se deben ir renovando cada poco tiempo, que además lo vayas consiguiendo para crear una satisfacción propia y poder seguir proponiéndote nuevos objetivos y nuevas metas a lograr.
En mi opinión, las metas propias, nuestros propios objetivos son algo clave para poder llegar a ser alguien en la vida, para poder tener un equilibrio en tu vida, para poder descansar de la rutina sin llegar a desconectar de la actividad.

…Comienzo de nuevo a caminar y miro de reojo al bosque “quien tuviera esa libertad…”, pienso.

lunes, 6 de mayo de 2013


Hay personas a las que necesitas en tu día a día y por supuesto, que esas personas estén bien, que se encuentren bien es algo primordial para ti.

A mi me gustaría poder hacer feliz a todo el mundo, poder decirles que con una sonrisa el mundo se ve mucho mejor, más bonito, más luminoso; decir que los ojos con los que se mira al mundo deben estar abiertos y despejados, nada de inundados por las lágrimas.

Y si, sé que en ocasiones, la vida da algunos palos de más, sé también que en la vida las rachas son muy importantes y que realmente solo nos fijamos en las malas, lamentándonos y diciendo que nuestra vida no es una vida feliz y dejando a un lado, bien apartadas, las buenas rachas -que también las hay aunque a veces no lo creas-, ya que esas las tomamos como menos importantes, quizás porque pensamos que es como “debería ser”.

No nos engañemos más, la vida está compuesta por cosas buenas y cosas no tan buenas y para las no tan buena están nuestros amigos. Esos amigos que se cuentan con los dedos de una mano y, hazme caso, se cuentan con los dedos de una mano. No creo que nadie tenga más de cinco verdaderos amigos y si alguien cree que si puede quitarse la venda de los ojos cuando quiera.

Yo tengo esos poquitos amigos verdaderos y si alguno de ellos no está en su mejor momento yo voy a encargarme personalmente de hacerle feliz, con una gran sonrisa que se coma todas las malas cosas que le atormentan. Yo me encargaré de estar atenta a los detalles que puedan hacerle sentir mal y esforzarme por lo que le gusta. Sé muy bien que a los amigos hay que cuidarlos porque sino, el día menos pensado ya no estarán.

 

Por eso te doy este consejo: sé feliz haciendo felices a tus amigos verdaderos tanto cuando lo necesiten como cuando no, porque la más mínima sonrisa de un amigo, es la mayor fortuna con la que cuenta un ser humano.