Ser el apoyo para quien puedas serlo. ¡Qué gratificante
será cuando te den las gracias! A veces sientes que tú eres el pilar de muchas
personas y que sin embargo si tú te derrumbases no habría nadie para sostenerte
en pie. Pues estate tranquilo porque no es así. Siempre tenemos a alguien a quien
importamos de verdad, aunque haga mucho tiempo que no os veis, aunque pienses
que esa relación se ha quedado fría. Cuando sientas que ya no puedes más, si ni
siquiera pedirlo van a aparecer brazos en los que llorar, sonrisas a las que
poder imitar. No estás solo; por más que creas que lo estás nunca vas a estar
tan solo como piensas. Porque amigos verdaderos hay muy muy pocos, pero
tranquilo porque los hay.
martes, 27 de noviembre de 2012
lunes, 19 de noviembre de 2012
Llega como una persona cualquiera a tu vida. Parece alguien más que simplemente está de paso. De repente empieza a frenar el paso por tu vida, va en desaceleración hasta que directamente se queda quieto a tu lado. Empiezas a mirar a tu lado y siempre aparece él, como un muro intraspasable, una barrera de plomo. Es entonces cuando dejas de pensar por uno y empiezas a hacerlo por los dos: si le gustará lo que estás haciendo, si lo aprobará, si se sentirá orgulloso o decepcionado...
Para entonces ya está muy dentro de ti, tanto que no recuerdas la vida sin ese muro a tu lado, grande, fuerte y protector pero que a la vez deja pasar tempestades para que aprendas, por si un día falta, por si un día de repente ya no está y así hayas aprendido a defenderte.
Pero si flaqueas, ahí esta él, si sientes que te hundes ves como su mano se acerca a ti para sacarte de todo eso, si ve que estás mal hace lo imposible por hacerte sentir mejor, intentará sacarte sonrisas, tratará de que olvides por un rato las adversidades, te dará más de la fuerza que necesitas para resurgir con más fuerza que nunca.
Y será cuando tengas asegurado que le quieres con más fuerza de lo que te creías capacitada de llegar a hacerlo nunca, cuando estarías dispuesta a todo por un beso suyo, por una de esas sonrisas de complicidad, por un "no te vayas nunca de mi lado".
jueves, 15 de noviembre de 2012
Como cuando eres pequeño y caprichoso. Cuando querías un muñeco, un coche, unas chucherías y con eso te bastaba para no llorar en toda la tarde. Como cuando éramos tan tiernos que con un abrazo y un beso de mamá nos dormíamos en paz porque nada podía pasarnos. Como cuando estábais todos en casa: tus padres, tus hermanos -si los tenías- y tú con tus peluches y te sentías tan protegido como si de un búnker de guerra se tratase tu cama.
Y por qué cuando crecemos ya no es así? Por qué unas chucherías no pueden hacerte feliz y el hecho de que todos estéis bien -o al menos estéis- ya valga para irte seguro y tranquilo a dormir? Porque vamos creciendo y a medida que eso ocurre, nuestra estupidez también va en aumento.
Que deberíamos ser como los niños, que se conforman con bien poco para ser felices y no tanta avaricia y tanto egocentrismo como tenemos los adultos -o los ya no tan niños-.
Que estoy segura de que deberíamos fijarnos más en esos seres diminutos, con sus sonrisas de pillos y sus ocurrencias, sus miles de preguntas y sus ganas de vivir para que todo fuese mucho mejor.
Y por qué cuando crecemos ya no es así? Por qué unas chucherías no pueden hacerte feliz y el hecho de que todos estéis bien -o al menos estéis- ya valga para irte seguro y tranquilo a dormir? Porque vamos creciendo y a medida que eso ocurre, nuestra estupidez también va en aumento.
Que deberíamos ser como los niños, que se conforman con bien poco para ser felices y no tanta avaricia y tanto egocentrismo como tenemos los adultos -o los ya no tan niños-.
Que estoy segura de que deberíamos fijarnos más en esos seres diminutos, con sus sonrisas de pillos y sus ocurrencias, sus miles de preguntas y sus ganas de vivir para que todo fuese mucho mejor.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)