jueves, 29 de agosto de 2013


Cuando crees que nada te puede sorprender, cuando crees que te has curado de espanto llega algo, una noticia, un cotilleo, una novedad que hace que despiertes de esa ensoñación.

Hay personas que no cambian, que están bien para pasar ratos agradables pero que no son personas en las que poder confiar. Guíate por tu instinto y si algo te dice que no te fíes de alguien, no lo hagas porque estarás cometiendo un error. Porque cuando pueda va a darte la espalda, o peor, va a criticarte por detrás.

A ver, no es algo que me preocupe en exceso, quiero decir, hay tantas personas así... pero si es cierto que nunca dejo de sorprenderme y por supuesto, vuelvo a comprobar que no estoy curada de espanto.

La gente falsa, que habla más de ti a la espalda que a la cara son personas que de verdad no merecen nada, pero cuando digo nada es ni siquiera un mal gesto, no. Simplemente indiferencia – además dicen que la indiferencia es el mayor de los desprecios-.

Y sigo en mis trece, que una persona no tiene más de tres o cuatro personas en las que poder confiar plenamente, que los demás van a delatarte por poner su culo a salvo y esto no es criticable porque... piénsalo, ¿acaso tú no lo harías?

martes, 27 de agosto de 2013


A mi lo que me pasa esque me gusta estar bien con todo el mundo. Sé que es un problema para mi, sé que eso no puede ser pero lo intento. No paro de intentarlo. Soy incapaz de olvidar algunas fechas que eran importantes en el calendario, como un cumpleaños, un número de móvil, la calle o el portal, incluso el portero... No sé, a veces siento que me falta algo, que me faltan personas... sé que no, está claro que no porque quizás esas personas me fallaron, quizás las fallé yo, quizás simplemente sé acabó lo que nos unía y sé que esas cosas son las que me han hecho fuerte, las que han creado una coraza en mi interior que me hace ser más fría, que me hace echar de menos pero solo en el fondo.

 

Pero recordar no es malo, lo que es malo en mi opinión es olvidar. Lo que olvidas, para ti nunca sucedió y para bien o para mal me gusta recordar lo que he vivido para saber qué repetir o qué hice mal.

 

Es posible que pasen los años y la vida me vaya mandando recuerdos de esas personas que ya no están en mi vida por una cosa o por otra, pero ante esos recuerdos siempre me quedará sonreír y pensar que quizás sin esos momentos hoy no sería quien soy.

martes, 20 de agosto de 2013

VERANO 2013


Se acaba otro verano. Para mi, otro verano ha llegado a su fin. Ha sido un buen verano, con la playa, el pueblo, mis amigos y mi familia. ¿Y para qué quiero más?

Ahora estoy de vuelta en Madrid y dejo atrás muchas cosas, sobre todo las relacionadas con mi pueblo, Retortillo.

De nuevo, dejo atrás miles de recuerdos y de momentos que he vivido con personas maravillosas, con mis amigos. Ahora, solo me queda echarlos de menos a cada momento, que lleguen las 16.00h y hayamos quedado para ir a la piscina, que a las 22.30h ya estemos casi listos para salir un rato por la noche.

Este año, como en los anteriores, he conocido más a personas que antes no conocía tanto y he vuelto a llevarme gratas sorpresas con algunas personas, que son muy grandes y que no había tenido la oportunidad de conocer de verdad hasta ahora.

A esas personas que siempre están, que siempre han tenido una sonrisa, GRACIAS, porque a veces una sonrisa verdadera y una mirada de confidencialidad es todo lo que se necesita para seguir hacia delante.

También ha habido personas que en mayor o menor medida me han decepcionado, pero son personas a las que también necesito en mi vida, porque con todos paso buenos momentos, solo hay que saber diferenciar entre amigos y colegas.

Como cada vez que pasas mucho tiempo con algunas personas, ha habido cosas que me hubiera gustado que sucedieran de otra forma, pero también me sirven de la forma en la que han ocurrido para poder aprender y para, por qué no, unirnos un poco más.

Este verano en ese pequeño pueblo de Salamanca, he disfrutado con todo lo que he hecho, con todos ellos, que, han hecho de mi día a día algo muy ameno. Hemos hecho grandes cosas, hemos disfrutado como niños de todo lo que se nos presentaba.

Año a año vamos viendo como vamos creciendo y cambiando, y es inevitable que las cosas sean como hace unos años, cuando todos teníamos las mismas cosas fuera del pueblo, pero creo que crecer no es un impedimento para seguir teniendo cerca de las personas que, desgraciadamente, durante el resto del año no tenemos cerca.

 

Ahora solo me queda daros las gracias a todos, por volver a hacer un verano especial, porque todos habéis contribuido a ello. Sois muy grandes chicos, lo mejor que nadie puede tener. Lo nuestro es algo grande y fuerte, y que nadie nos los quite.