jueves, 29 de agosto de 2013


Cuando crees que nada te puede sorprender, cuando crees que te has curado de espanto llega algo, una noticia, un cotilleo, una novedad que hace que despiertes de esa ensoñación.

Hay personas que no cambian, que están bien para pasar ratos agradables pero que no son personas en las que poder confiar. Guíate por tu instinto y si algo te dice que no te fíes de alguien, no lo hagas porque estarás cometiendo un error. Porque cuando pueda va a darte la espalda, o peor, va a criticarte por detrás.

A ver, no es algo que me preocupe en exceso, quiero decir, hay tantas personas así... pero si es cierto que nunca dejo de sorprenderme y por supuesto, vuelvo a comprobar que no estoy curada de espanto.

La gente falsa, que habla más de ti a la espalda que a la cara son personas que de verdad no merecen nada, pero cuando digo nada es ni siquiera un mal gesto, no. Simplemente indiferencia – además dicen que la indiferencia es el mayor de los desprecios-.

Y sigo en mis trece, que una persona no tiene más de tres o cuatro personas en las que poder confiar plenamente, que los demás van a delatarte por poner su culo a salvo y esto no es criticable porque... piénsalo, ¿acaso tú no lo harías?

No hay comentarios:

Publicar un comentario