martes, 24 de abril de 2012

Peter Pan

Sin darte cuenta un día te miras al espejo. Bajas la mirada y te vuelves a mirar. Pero, ¿qué pasa? Ya no eres la niña que eras, ya no tienes esa carita que hacía que siempre te pidieran el dni, hasta cuando ibas a tomar una cocacola en un pub a media tarde.
Es entonces cuando empiezas a pensar que ya no eres una cría, y sabes que es así porque tus problemas ya no son los que eran, ni tus responsabilidades son recoger tu habitación un domingo y hacer bien los deberes, con buena letra. Te das cuenta también de que tus preocupaciones no son las mismas, que ahora si llueve no te quedas sin recreo, sino que te mojas, que ahora si no te lo comes todo no te quedas sin postre. Que ahora la gente es peor que antes. Ahora cada vez que vas a un parque no haces cinco amigos, ahora te tomas una cerveza con los de verdad.
Te das cuenta de que ya no eres tan niña cuando estás mala pero aún así tienes que ir a la universidad y no vale con un justificante de mamá.
Pero, ¿sabes qué? Puede que ya no sea tan niña, pero al menos yo quiero conservar una parte de mi niñez para siempre; porque a mi me gusta ser pequeña... Será que tengo el síndrome de Peter Pan.

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