viernes, 28 de septiembre de 2012

La lluvia cae sobre el suelo gris...

Hoy es un día gris. Gris en cuanto al color de cielo. No ha parado de llover. Llueve sobre mojado. A mi me gusta. Es verdad que me inyecta una dosis de melancolía, que me dan ganas de abrazar y ganas de quedarme en el sofá para toda la vida, con mi mantita de siempre y con el mando de la tele en mi poder.
Pero todos esos que dicen que no les gusta la lluvia... ¿Por qué? ¿Acaso no escucháis el ruido de las gotas sobre las ventanas? ¿Acaso no os sentís protegidos por estar en vuestra casa? ¿Acaso no es un buen plan una peli y palomitas? ¿Acaso está de más un poco de lluvia sobre el campo?
Yo podría pasarme horas viendo llover, sin hacer nada más. Porque cuando llueve me quedo embelesada delante de la ventana, con ese olor a tierra mojada, con esas ganas de ir a la calle sin paraguas y mojarme, y empaparme y reirme a carcajadas. Porque nada más importa. Estáis tú y la lluvia, cómplices de algo que se va a guardar en tus recuerdos.
Todos tendríamos que probar por una vez en la vida a dejar que el agua de la lluvia nos empape y que nada nos importe, ni el pelo, ni el maquillaje, nada. Solo disfrutar.

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