A veces lo que más necesitas es un abrazo de la persona
indicada. Esa persona a la que creías perdida, a la que necesitas SIEMPRE
aunque las cosas puedan ser ni parecidas.
Cuando todo no va bien, de repente y sin previo aviso
aparece para alegrarte una tarde, para decirte que está ahí, para hacerte
sentir bien, para cerciorarte de que no todo está perdido.
Vuelves a reírte a carcajadas con esa persona, sientes cosas
que creías perdidas, te sientes bien por tenerla enfrente, por levantar la
mirada y ver sus ojos que te dicen “¿Qué pasa? Estoy aquí. Todo irá bien.”
Te quitas un peso de encima porque... solo por el hecho de
que está ahí tu puedes mantener una respiración más pausada, con menos
angustia, porque joder! La necesitas. Lo sabes de sobra, sabes que sin esa
persona las penas se multiplican y las alegrías se dividen.
Sabes perfectamente que tu vida sin esa personita especial
está perdida.
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